CRÓNICA PATEADA 193

Con un poco de retraso porque nuestro cronista oficial anda missing, trato de hacer una crónica no a la altura de Miguel,  pero pensando en  nos recuerde lo acontecido el fin de semana  en Trevinca,  para aclararnos en  esos momentos en que la mente  se encuentra confusa y mezcla lo ocurrido en Trevinca con lo del Caurel o Redes.

Al final éramos 8, el número ideal de los chinos,  el número del crecimiento, la suerte, riqueza , el número de la perfección simétrica ( hay que ir adquiriendo conocimiento de la cultura china, igual nos hace falta en un futuro, no todo va ser  conocimiento de yanquilandia ).

 Nos recibe Cholo,  experto montañero que regenta  O Trisquel. En esta ocasión visitábamos O Trisquel  por segunda vez, la primera hace 7 años,  solo repetíamos  dos de aquella salida, guardábamos el buen sabor de boca de la  fuerte nevada. 

El sábado decidimos  salir  muy temprano, a las 8:08:08, como los chinos. Había el remoto deseo de ir hasta el TEixedal de Casaio,  si el tiempo lo permite.  El día amanece muy oscuro y la lluvia se espera de un momento a otro. Aunque la temperatura es buena, al  subir el viento se intensifica, se nota la altura.

 Ya superado el  Maluro, se decide  ir a Trevinca,  aunque  un explorador    se adentra en la ruta del  Teixedal  con la intención de volver pronto,  mientras otro  espera por él  y   manda seguir a los otros. Pasados  unos 10 minutos, al ver que no viene,  va en su busca. Ni rastro,  mira por si ha recortado por encima de la montaña  y no ve a nadie, a final continua , sabiendo que este conoce la zona ,   continua  tras  los demás que se encuentra ahora preocupados  por  él ,   al ver llegar a este  solo. Había seguido la ruta de la “cabra montesina”  para atajar, y ya se sabe, no hay atajo sin carajo.

 Siguiendo por el cordal de la montaña ,  hace acto de presencia la niebla, acompañada de un fuerte viento que zarandea  a más de uno y  desanima a  otros,  pero el grupo decide avanzar  a pesar de que alguno se queda sin la capa que el viento en su afán de quitar peso se lleva sin avisar. Paradójicamente  cerca de la cima se abren grandes claros y nos permite disfrutar de las vistas,  desde el punto más alto de Galicia.

La vuelta se hace por el mismo sitio, empieza a llover y  las recomendaciones de Cholo que no nos aconseja bajar por  el Sestil que está lleno de vegetación y el camino medio perdido.
Como regresamos  muy temprano nos dedicamos a  juegos edificantes y de inteligencia,  organizamos una partida del “cabrón” , algunos demuestran mas habilidad con este entretenimiento   y se aplican con gran entusiasmo, haciendo gala de buen conocedor del juego, dando golpes en la mesa y acompañando la jugada con frases  disuasorias,  otro que se mosquea cuando alguien que le quiere ayudar y en afán   le tira por la borda un buen juego, ¡para ese viaje no hacen falta alforjas ¡.

La cena pone broche a tan duro día, en esta ocasión  el   cabo furriel  ha conseguido unos huevos caseros auténticos,  se los compra a un señor , pero  solo tiene 11 huevos, y que preocupado por ese sentido que tiene la gente del campo por lo justo y correcto, se compromete a darnos al día siguiente el que falta. Esta  culmina  con unas sabrosas torrijas, con buena dosis de canela.


El segundo día se sale un poco más tarde.  Nos acercamos hasta A Ponte,  queremos hacer la ruta de las cuatro Lagunas. Parece que no va a llover.

En A Ponte nos encontramos con un grupo de cazadores,  es el primer día de caza, mal asunto. Después de averiguar por donde van a estar cazando los dejamos preparando la comida, cazar no sé si cazarían algo pero hambre no pasaron.

La ruta sube y después vuelve a bajar todo lo subido, para después volver a subir de nuevo, pero el paisaje en más variado que la ruta de Trevinca, aquí hay fragas  rebosantes de árboles.
En el alto nos vamos encontrando  con las lagunas, primero la de Laceiras, después  Carrizais,  y finalmente Ocelo.  Aquí  empieza a llover.

Siguiendo el track de la ruta, esta nos lleva en una dirección contraria a la que parece indicar el terreno, el guía en su deseo de encontrar  algún  sendero  que desde abajo no se ve, sube monte arriba,  por medio de la maleza, y logra encontrar  uno en el alto que  al final lleva al anterior que han abandonado, un poco más adelante pregunta a otro con mejor vista que le diga que pone un waypoint (información de ayuda)   de la ruta,  “ campo a través” le dice el otro.  Vale,  ole tu madre !! 
Al final seguimos la ruta de los exploradores  intuitivos  y llegamos a la “lagoa da Serpe”. Magistral el lugar, comemos rápidamente,  antes de que vuelva a llover.

Volvemos de nuevo dando una pequeña vuelta para evitar la vegetación mojada, estamos casi todos mojados y nos queremos empeorar la situación. Llegados a un punto donde la ruta se bifurca, unos deciden seguir el track , por una pista y los exploradores del grupo  seguir la marcada, por sendero, que parece más corta y directa, pues el pueblo se ve cerca.  En esta ocasión llegan después de los primeros con  algún  retraso,  perdieron la ruta, pero se encontraron una bella fragas y unas buenas setas que en la cena dimos buena cuenta de ellas.

Otra dura jornada de  “cabrón nos espera “ , y con revancha incluida.

Después de una cena rematada de nuevo  con torradas,  elaboradas con los 3 huevos que nos dio el señor  al vernos  ( que bien pagan aquí los intereses,  ¡ el huevo se ha triplicado de valor en un día ¡)  y con menos canela, pues la noche anterior no parece que hiciera mucho efecto.

El lunes tenemos reserva para visitar el parque Natural O Invendeiro,  nos acompaña un senderista que a la vista del mal tiempo no sube a Trevinca  y opta por venir con nosotros.

Después de dar mil vueltas conseguimos llegar al punto de recepción del parque, cuando le indicamos al agente forestal la ruta que vamos hacer este nos indica que esa está cerrada por trabajos en el parque.

Nos tenemos que conformar con 2 rutas menores, una de 8,5 km y otra, de unos 4 Km,  a la que hay que desplazarse 14 Km por una pista en mal estado. Nos  deja  un sabor amargo,  tanto  camino para  lo que vimos, solo grata por los animales que nos encontramos en su  trayecto, ¡ incluso estamos a punto de atropellar a un joven ejemplar de corzo ¡

Comemos allí antes de marchar. Decidimos tomar un café pasado  Verín. Allí  damos  por concluido el  largo fin de semana, emplazándonos para el próximo .

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